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martes, 16 de junio de 2009

VACIONES 2009


Este verano voy a ir a la playa y cuando vengan mis primos me ire con ellos a Madrid y despues a Galicia y alli dare clases de vela con un barco y me ire a la playa y al puerto a pescar peces.

martes, 9 de junio de 2009

Gabriela Mistral


El 7 de abril de 1889 nace la poetisa en la ciudad de Vicuña, cuarta región. Sus padres fueron Juan Jerónimo Godoy (muere en 1915) y Petronila Alcayaga ( muere en 1929), quienes la bautizaron con el nombre de Lucila. Lucila tiene tres años cuando su padre abandona la familia y se dedica a recorrer tierras.

En 1904 colabora en el periódico "Coquimbo", de La Serena, utilizando los seudónimos de "Alguien", "Soledad" y "Alma". A los quince años empieza a trabajar, ejerciendo una ayudantía en la Escuela de La Compañia, aldea vecina a Vicuña.Cuando tiene 17 años conoce a Romelio Ureta, empleado de Ferrocarriles, quien fue el amor de su vida. Durante este período, Lucila sirve una plaza de maestra en la escuela de La Cantera.Y escribe para los periódicos "La Voz de Elqui" y "La Reforma".
Figura en la antología "Literatura Coquimbana" (1908) de L. Carlos Soto Ayala, en la cual éste le dedica un breve estudio y selecciona tres prosas poéticas de la autora: "Ensoñación", "Junto al mar" y "Carta íntima". El 25 de noviembre de 1909, a los 26 años de edad, se suicida en Coquimbo Romelio Ureta. En sus bolsillos se encontró una tarjeta con el nombre de Lucila Godoy. Ella es inspectora en el Liceo de Señoritas de La Serena.
En 1910 se examina en la Escuela Normal de Santiago para convalidar los estudios y conocimientos adquiridos en la práctica escolar. Durante este año, fue profesora Primaria en Barrancas.
En 1911es nombrada Profesora de Higiene en el Liceo de Traiguén, siendo trasladada después, en 1912, a Antofagasta como Profesora de Historia e Inspectora General, y en 1912 es nombrada Inspectora y Profesora de Castellano en el Liceo de Los Andes. Pertenece a la Logia Teosófila "Destellos" .
El 12 de diciembre de 1914 obtiene la más alta distinción en los Juegos Florales celebrados en Santiago, con "Los Sonetos de la Muerte", (flor natural, medalla de oro y corona de laurel). El jurado del certamen estaba compuesto por M. Magallanes Moure, Miguel Luis Rocuant y Armando Donoso.Comienza a usar el seudónimo de Gabriela Mistral.
En1917 aparecen 55 poemas suyos en los cinco volúmenes de los Libros de Lectura de Manuel Guzmán Maturana.
Don Pedro Aguirre Cerda en 1918 la nombra profesora de castellano y Directora del Liceo de Punta Arenas.En 1920 es trasladada al Liceo de Temuco, con igual cargo. El 14 de mayo de 1921 se funda el Liceo de Niñas N° 6 de Santiago. Gabriela Mistral es nombrada su primera Directora.
En el mes de junio de 1922, parte a México acompañada de Laura Rodig como secretaria. Va invitada por el Gobierno de ese país, por iniciativa del Ministro de Educación, José Vasconcelos, con el fin de colaborar en los planes de la Reforma Educacional que iniciaba el Gobierno de México y en la organización y fundación de bibliotecas populares. En 1923 Aparece en México "Lecturas para Mujeres". Se imprimieron 20 mil ejemplares. En Santiago de Chile se publica la segunda edición de Desolación". Se inaugura su estatua en México. La Editorial Cervantes de Barcelona la da a conocer en España en una obra antológica, "Las mejores poesías", que lleva un prólogo de Manuel de Montolín. El Concejo de Instrución Primaria a propuesta del Rector de la Universidad de Chile, don Gregorio Amunátegui, le concede el título de Profesora de Castellano.
Realiza su primer viaje a Europa en 1924, en Madrid publica un pequeño volumen de versos bajo el título de "Ternura". Ese mismo año visita los Estados Unidos y otros países de Europa ( Italia, Francia, España, etc.).
Regresa a Latinoamérica. Es agasajada en Brasil,Uruguay y Argentina. Se radica por algunos meses en Chile y se le reconoce una pensión, jubilándola como maestra.
En 1926 es nombrada Secretaria de una de las secciones americanas de la Liga de las Naciones. De paso visita la República Argentina y Uruguay. Este mismo año se publica la tercera edición de Desolación. Ocupa la Secretaría del Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Las Naciones, en Ginebra.
En 1927 asiste, en representación de la Asociación de Profesores de Chile, al Congreso de Educadores, celebrado en Locarno, Suiza.
En 1928 concurre al Congreso de la Federación Internacional Universitaria de Madrid, como delegada de Chile y Ecuador. El 26 de septiembre es designada por el Consejo de la Liga de las Naciones para ocupar un importante cargo en el Consejo Administrativo del Instituto Cinematográfico Educativo, creado en Roma.
Nueva visita a los Estados Unidos en 1930, donde es invitada para dictar cursos y conferencias en establecimientos de Segunda Enseñanza.
Visita las naciones centro americanas y antillanas en 1931. Dicta una cátedra de literatura hispanoamericana en la Universidad de Puerto Rico y conferencias en La Habana y Panamá.
En 1932 inicia su carrera consular. Es nombreda Cónsul Particular de libre elección. Comienza sus labores en Génova, pero no ejerce sus funciones al declarar su posición antifacista.
En el mes de julio de 1933 es trasladada a Madrid, en reemplazo de Víctor Domingo Silva. Luego pasa a Lisboa con el mismo cargo.
Publica "Nubes Blancas" y "Breve Descripción de Chile" en 1934.
En 1935 es Cónsul en Lisboa. Por Ley del Congreso promulgada el 4 de septiembre, se le designa Cónsul de elección con carácter vitalicio. Continua viajando en 1936 a Oporto; luego a Guatemala, con el rango de Encargado de Negocios y Cónsul General.
Realiza una gira rápida por los países de Sudamérica en 1938. Reside un breve tiempo en Chile, donde se le rinden numerosos homenajes. En Buenos Aires se publica su libro "Tala", editado por "Sur", la editorial que dirige Victoria Ocampo. Gabriela Mistral destinó el producto de la edición a las instituciones catalanas que, como la "Residencia de Pedralbes", albergaron a los niños españoles durante la Guerra Civil Española.
En 1940 es Cónsul en Niteroi, Brasil.
Es nombrada en 1941 Cónsul General de Chile en Brasil. Se establece en Petrópolis, hermoso y pintoresco lugar situado en las montañas, a 75 kilómetros de la capital fluminense.
El 14 de agosto de 1943 se suicida su sobrino de 17 años, Juan Miguel, a quien consideraba como su "hijo adoptivo".
El 15 de noviembre de 1945 recibe la noticia que le ha sido concedido el Premio Nobel de Literatura. Tiene 56 años de edad. El 18 de noviembre se embarca para Estocolmo en el vapor sueco "Ecuador". Recibirá el Premio de manos del Rey Gustavo, el 12 de diciembre. Cónsul de Chile en Los Angeles y luego en Santa Bárbara donde compra una casa con el dinero del Premio Nobel.
Recibe el título de Doctor Honoris Causa del Mills College en 1947, Oakland, California.
Cónsul en Veracruz, México en 1948.
Gana el Premio Serra de las Américas en 1950, otorgado en Washington por The Academy of American Franciscan History. Se embarca en Nueva York rumbo a Génova. Cónsul de Chile en Nápoles.
Se le concede el "Premio Nacional de Literatura" en Chile, en 1951. Reside en Rapallo.
Cónsul de Chile en Nueva York, en 1953. Participa en la Asamblea de Las Naciones Unidas representando a Chile.
Viene a Chile y se le tributa un homenaje oficial en 1954. "Lagar" es editado en Santiago por la Editorial del Pacífico. Regresa a los Estados Unidos.
El Gobierno de Chile le acuerda una pensión especial por la Ley que se promulga en el mes de noviembre de 1956.
Luego de larga enfermedad, muere el 10 de enero de 1957, a las 4,10 horas, en el Hospital General de Hempstead, en Nueva York. Sus restos reciben el homenaje del pueblo chileno, declarándose tres días de duelo oficial. Los funerales, efectuados el 21 de enero, constituyen una apoteosis. Se le rinden homenajes en todo el Continente y en la mayoría de los países del mundo. Por disposición testamental del 17 de noviembre de 1956, donó todos los derechos de sus obras que se publiquen en América del Sur a los niños de Monte Grande. Y un año después de su muerte aparece en Chile, como tomo IV de las "Obras Selectas de Gabriela Mistral", "Recados contando Chile", con prólogos y notas de Alfonso M. Escudero.

Madre Teresa De Calcuta


La Madre Teresa es albanesa de nacimiento y su nombre original es Agnes Gonxha Bojaxhiu. En el año 1948 la Madre Teresa adquirió la ciudadanía hindú. A los 18 años de edad, la Madre Teresa ingresó a la Orden de las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto en Irlanda. Recibió su formación religiosa en Dublín, Irlanda y en Dardjiling, India.

En el año 1931, la Madre Teresa tomó el nombre de Teresa en honor a una monja francesa, Thérèse Martin quien fue canonizada en 1927 con el título de Santa Thérèse de Lisieux. En el año 1937 la Madre Teresa tomó los votos religiosos y enseñó por 20 años en el Colegio Santa María en Calcuta, India y en el año 1946, precisamente el 10 de setiembre, recibió otro llamado de Dios, el servicio hacia los más pobres de los pobres. En el año 1948, el Papa Pio XII le concedió a la Madre Teresa permiso para dejar sus funciones como monja independiente y empezó a compartir su vida en las calles de Calcuta con los más pobres de los pobres, enfermos y hambrientos . La Madre Teresa fundó una congregación llamada las Misioneras de la Caridad. Su trabajo inicial fue el de enseñar a leer a los niños pobres de la calle. En el año 1950, la Madre Teresa empezó a ayudar a las personas enfermas de lepra. En el año 1965, el Papa Pablo VI colocó a la congregación de las Misioneras de la Caridad bajo el control del Papado y autorizó a la Madre Teresa a expandir la Orden religiosa en otros países. Alrededor de todo el mundo se abrieron centros para atender leprosos, ancianos, ciegos y personas que padecen del SIDA y se fundaron escuelas y orfanatos para los pobres y niños abandonados.

Jane Goodall


Jane Goodall, Premio de Investigación Científica y Técnica

La etóloga británica Jane Goodall, que ha dedicado su vida al estudio de los chimpancés, ha sido galardonada en Oviedo con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2003.

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Jane Godall nació en Londres, el 3 de abril de 1934.
Después de trabajar durante un tiempo como secretaria, tuvo la oportunidad de viajar a Africa y de conocer al paleontólogo y antropólogo Louis Leakey quien, impresionado con su conocimiento y gran interés en la fauna africana, le ofreció trabajo como su asistente.

Posteriormente, el doctor Leakey la propuso para realizar un estudio sobre los chimpancés salvajes del Lago Tanganyika, proyecto que, sin embargo, tuvo que vencer la resistencia de los funcionarios británicos reacios a enviar allí a una mujer joven, pero que accedieron a ello cuando su madre se ofreció a acompañarla.
Así, en julio de 1960, Jane y su madre llegaron al Parque Nacional de Gombe, en Tanzania, donde comenzó sus investigaciones sobre los chimpancés, que interrumpió durante un tiempo para completar su formación.

En 1965 se doctoró en Etología por la Universidad de Cambridge y, con el título bajo el brazo, regresó al Parque Gombe, donde ha dedicado mas de treinta años a estudiar la poco conocida vida de los chimpancés, descubriendo en ellos pautas de comportamiento y habilidades tales como la de emplear palos para extraer termitas de sus nidos.

En 1971 Goodall escribió el libro "En la senda del hombre", en el que relata el comportamiento, las habilidades y la forma de comunicarse de los chimpancés, y que se convirtió en una de las obras científicas más leídas.

En 1977 fundó el Instituto Jane Goodall, destinado al estudio y protección de las poblaciones de chimpancés y en 1991 puso en marcha el programa "Roots & Shoots" -algo así como raíces y brotes- dedicado a concienciar a los niños y jóvenes en favor del medio ambiente y los animales.

En abril de 2002 fue nombrada por Naciones Unidas Mensajera de la Paz. Ese mismo año, participó también en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, celebrada en agosto en Johannesburgo.

Jane Goodall contrajo matrimonio en 1964 con el holandés Hugo van Lawick, fotógrafo de National Geographic, con el que tuvo un hijo, Hugo Eric Louis (1967) y del que se divorció en 1974. En 1975 se casó en segundas nupcias con el británico Derek Bryceson, quien falleció de cáncer en 1980.

Obras
Entre sus obras figuran títulos como "The chimpanzees of Gombe" (1984), "Through a window" (1990), "Visions of Caliban: On Chimpanzees and People" (1993), "With Love" (1994) y "Reason for Hope: A Spritiual Journey" (1999), "Jane Goodall: 40 Years at Gombe" (2000) y "Africa in my Blood: An Autobiography in Letters" (2000).

Galardones
A lo largo de su carrera, Goodall, ha recibido numerosas distinciones, entre ellas: el Premio Centenario de la National Geographic Society (1988), la Medalla de Tanzania (1996) y la Medalla Benjamin Franklin (2003).


martes, 2 de junio de 2009

Artemisia Gentileschi

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Artemisia Gentileschi

Autorretrato en Alegoría de la pintura.
Nombre real Artemisia Lomi Gentileschi
Nacimiento 8 de julio de 1593
Roma
Fallecimiento h. 1654 (57)
Nápoles
Nacionalidad Bandera de Italia Italiana
Movimiento Barroco
Obras destacadas Judith decapitando a Holofernes
La conversión de la Magdalena
Patrones Carlos I de Inglaterra
Influido por Caravaggio

Artemisia Lomi Gentileschi (Roma, 8 de julio de 1597 - Nápoles, hacia 1654) fue una pintora caravaggista italiana, hija del pintor toscano Orazio Gentileschi (1563-1639).

Vivió en la primera mitad del siglo XVII. Tomó de su padre, Orazio, el límpido rigor del dibujo, injertándole una fuerte acentuación dramática, tomada de las obras de Caravaggio, cargada de efectos teatrales; elemento estilístico que contribuyó a la difusión del caravaggismo en Nápoles, ciudad a la que se trasladó en 1630.

Contenido

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Biografía [editar]

Comienzos romanos [editar]

Artemisia Gentileschi nació en Roma, el 8 de julio de 1593. Fue la hija mayor del pintor Orazio Gentileschi, uno de los grandes representantes de la escuela romana de Caravaggio. Artemisia fue introducida a la pintura en el taller de su padre, mostrando más talento que sus hermanos, que trabajaron junto a ella. Aprendió dibujo, cómo empastar los colores y dar brillantez a los cuadros. Dado que el estilo de su padre, en aquellos tiempos, se remitía explícitamente al arte de Caravaggio (con el que Orazio tenía relaciones de familiaridad), también los primeros pasos artísticos de Artemisia se situaron, por motivos diversos, en el despertar del gran pintor lombardo. Pero su aproximación a los temas era diferente de la de su padre.

Susana y los viejos, Colección Schönborn, Pommersfelden.

Firmó a los diecisiete años su primera obra, (aunque muchos sospecharan entonces que fue ayudada por su padre): Susanna e i Vecchioni (Susana y los viejos, 1610, colección Schönborn en Pommersfelden). El cuadro muestra cómo Artemisia había asimilado el realismo de Caravaggio sin permanecer indiferente al lenguaje de la escuela de Bolonia, que tuvo a Annibale Carracci entre sus mejores artistas. A los diecinueve años, dado que el acceso a la enseñanza de las academias profesionales de Bellas Artes era exclusivamente masculino, y por tanto le estaba prohibido, su padre le dio un preceptor privado, Agostino Tassi. Con él estaba trabajando en aquel tiempo Orazio, en la decoración de las bóvedas de Casino della Rose dentro del Palacio Pallavicini Rospigliosi en Roma.

Un escándalo marcó su vida. Tassi la violó en 1612. Al principio, él prometió salvar su reputación casándose con ella, pero más tarde renegó de su promesa, pues ya estaba casado, y Orazio lo denunció ante el tribunal papal. La instrucción, que duró siete meses, permitió descubrir que Tassi había planeado asesinar a su esposa, cometió incesto con su cuñada y había querido robar ciertas pinturas de Orazio Gentileschi. Del proceso que siguió se conserva documentación exhaustiva, que impresiona por la crudeza del relato de Artemisia y por los métodos inquisitoriales del tribunal. Artemisia fue sometida a un humillante examen ginecológico y torturada usando un instrumento que apretaba progresivamente cuerdas en torno a los dedos — una tortura particularmente cruel para un pintor. De esta manera se pretendía verificar la veracidad de sus acusaciones, pues se creía que si una persona dice lo mismo bajo tortura que sin ella, la historia debe ser cierta. Tassi fue condenado a un año de prisión y al exilio de los Estados Pontificios. Las actas del proceso han influido grandemente en la lectura en clave feminista, dada en la segunda mitad del siglo XX, a la figura de Artemisia Gentileschi.

Este es el testimonio de Artemisia en el proceso, según los documentos de la época:

Cerró la habitación con llave y una vez cerrada me lanzó sobre un lado de la cama dándome con una mano en el pecho, me metió una rodilla entre los muslos para que no pudiera cerrarlos, y alzándome las ropas, que le costó mucho hacerlo, me metió una mano con un pañuelo en la garganta y boca para que no pudiera gritar y habiendo hecho esto metió las dos rodillas entre mis piernas y apuntando con su miembro a mi naturaleza comenzó a empujar y lo metió dentro. Y le arañé la cara y le tiré de los pelos y antes de que pusiera dentro de mi el miembro, se lo agarré y le arranqué un trozo de carne
Eva Menzio (editora), Artemisia Gentileschi, Lettere precedute da Atti di un processo di stupro, Milán, 2004

La pintura Giuditta che decapita Oloferne (Judith decapitando a Holofernes) (1612 - 1613), que se exhibe en la Galleria degli Uffizi de Florencia impresiona por la violencia de la escena que representa, y ha sido interpretada en clave psicológica y psicoanalítica, como un deseo de venganza respecto a la violencia que ella había sufrido.

Un mes después del juicio, Artemisia se casó, en un matrimonio arreglado por su padre, con un pintor florentino, Pierantonio Stiattesi (o Pietro Antonio Stiattesi), un modesto artista, lo que sirvió para restituirle a Artemisia, violada, engañada y denigrada por Tassi, un estatus de suficiente honorabilidad.

De estos comienzos romanos data también la Madonna col Bambino (Virgen con niño) de la Galería Spada.

Periodo florentino (1614-1620) [editar]

Judith decapitando a Holofernes (1614-20) Óleo sobre lienzo 199 x 162 cm Galleria degli Uffizi, Florencia.

Artemisia y su marido se instalaron en Florencia en 1614. Allí, Artemisia disfrutó de un gran éxito. Fue la primera mujer en ingresar en la Accademia del Disegno (Academia del Dibujo) de Florencia.

Artemisia se convirtió en una exitosa pintora de corte. Mantuvo buenas relaciones con los artistas más respetados de su tiempo, como Cristofano Allori, y fue capaz de conquistar los favores y la protección de personas influyentes, comenzando por el gran duque Cosme II de Médici y especialmente de la gran duquesa Cristina. Tuvo una buena relación con Galileo Galilei con quien se mantuvo en contacto epistolar durante largo tiempo, mucho más allá de su periodo florentino.

Entre sus admiradores tiene un puesto de especial relieve Buonarroti el joven (sobrino del gran Miguel Ángel): empeñado en construir la Casa Buonarroti para celebrar la memoria de su ilustre antecesor, encargó a Artemisia la ejecución de una tela destinada a decorar el techo de la galería de pinturas.

La pintura en cuestión representa una Allegoria dell'Inclinazione (esto es, una alegoría del «talento natural»), representada en forma de una joven mujer desnuda que sostiene una brújula. Se cree que la atractiva figura femenina tenía los rasgos de la propia Artemisia, que -como sostenían las informaciones mundanas de la época- fue una mujer de extraordinario atractivo.

En efecto, se suele entender que en las telas de Artemisia, los rasgos faciales de las hermosas y enérgicas heroínas que allí aparecen tienen un parecido al rostro que aparece en sus retratos o autorretratos: a menudo el que le encargaba cuadros debía desear tener una imagen que le recordase visualmente a la autora, cuya fama iba creciendo. Su éxito y la fascinación que emanaba de su figura, alimentaron, a lo largo de toda su existencia, rumores sobre su vida privada.

Se ha considerado que durante este periodo florentino Artemisia también pintó La Conversione della Maddalena (La conversión de la Magdalena), y Giuditta con la sua ancella (Judith y su doncella), hoy en el Palacio Pitti. Artemisia pintó una segunda versión de Giuditta che decapita Oloferne (Judith decapitando a Holofernes), mayor que la versión de Nápoles y hoy en los Uffizi. Esta Judith y Holofernes o Degollación de Holofernes está considerada su obra maestra. Ella pone sus mismos rasgos en el rostro de Judith, atribuyendo a Holofernes los de Tassi. La oscuridad y gráfica violencia de esta obra, la frialdad con que Judith decapita a Holofernes, se atribuyen a su violación y al proceso humillante que le siguió.

Mientras estuvo en Florencia, Artemisia y Pierantonio tuvieron cuatro hijos y una hija. Pero sólo la hija, Prudenzia, llegó a la edad adulta. A pesar de su éxito, debido a un exceso de gastos suyos y de su marido, el periodo florentino estuvo lleno de problemas con los acreedores y con su esposo, por lo que es razonable suponer que fue esto lo que motivó su regreso a Roma que realizó de manera definitiva en el año 1621. Con ella llevó a su hija Prudenzia, con la que más tarde se trasladó a Nápoles. Después de la muerte de su madre, la vida de esta hija cae en la oscuridad y resulta desconocida.

De nuevo en Roma y más tarde Venecia (1621-1630) [editar]

Ese mismo año en que, separada de su marido, Artemisia llegó a Roma, su padre Orazio dejó la ciudad y se trasladó a Génova. Algunos creen que Artemisia siguió a su padre a la capital ligur (incluso para explicar la persistencia de una afinidad de estilos que, aún hoy, dificultan determinar quién de los dos pintó ciertas obras); pero no hay suficientes pruebas al respecto. La mayor parte de las evidencias apoyan la idea de que Artemisia permaneció en Roma, como mujer independiente, intentando encontrar una casa y criar a sus hijas. Además de Prudenzia, tuvo otra hija natural, probablemente nacida en 1627. Artemisia intentó, prácticamente sin éxito, enseñarles el arte de la pintura.

El estilo de Caravaggio, aunque el maestro llevaba muerto más de una década, era aún muy influyente en la Roma de la época y convirtió a muchos pintores en seguidores suyos (llamados Caravaggisti) como el padre de Artemisia, Carlo Saraceni (quien regresó a Venecia en 1620), Bartolomeo Manfredi, y Simon Vouet. Sin embargo, los estilos pictóricos en Roma a principios del siglo XVII eran diversos, coexistiendo la tendencia más clásica, seguida por los discípulos boloñeses de Annibale Carracci y las aventuras barrocas de Pietro da Cortona.

Artemisia demostró tener la sensibilidad justa para tomar las novedades artísticas y la determinación precisa para vivir como protagonista esta extraordinaria estación artística de Roma, meta obligada de artistas de toda Europa. Artemisia entró a formar parte de la Accademia dei Desiosi. Con motivo de ello fue celebrada con un retrato grabado que, en la dedicatoria, la califica como «Pincturare miraculum invidendum facilius quam imitandum». De esta misma época data su amistad con Cassiano dal Pozzo, un humanista, coleccionista y gran mentor de las bellas artes.

Sin embargo, a pesar de su reputación artística, su fuerte personalidad y la red de buenas relaciones, Roma no fue tan lucrativa como ella esperaba. Se apreciaba su arte en los retratos y su habilidad para poner en escena a las heroínas bíblicas, pero a ella le estaban vedados los ricos encargos de ciclos de frescos y de los grandes retablos. La ausencia de suficiente documentación hace difícil seguir los movimientos de Artemisia en este periodo. Es seguro que entre 1627 y 1630 se trasladó a Venecia, quizá en busca de encargos más lucrativos: lo documentan los homenajes que recibió de los letrados de la ciudad de la laguna que alabaron la calidad de la pintora.

Aunque a veces es difícil datar sus pinturas, y es a menudo motivo de divergencia entre los críticos de arte, es verosímil asignarle estos años el Ritratto di gonfaloniere (Retrato de un gonfaloniere), hoy en Bolonia (único ejemplo hasta ahora de su célebre habilidad como retratista); la Giuditta con la sua ancella, (Judith y su doncella) hoy en el Detroit Institute of Arts (que refleja el dominio de la pintora sobre los efectos de claroscuro de la luz de la vela, por las cuales fueron famosos en Roma pintores como Gerrit van Honthorst, Trophime Bigot, y muchos otros); su Venere Dormiente (Venus durmiente), y su Ester ed Assuero (Esther y Asuero) ubicado en el Metropolitan Museum of Art en Nueva York, que testimonia su asimilación de las lecciones del luminismo veneciano.

Nápoles y el periodo inglés (1630-1653) [editar]

En 1630 Artemisia se trasladó a Nápoles, una ciudad rica con talleres y amantes de arte, en busca de nuevas y más lucrativas oportunidades laborales. Muchos otros artistas, incluyendo a Caravaggio, Annibale Carracci o Simon Vouet habían estado en Nápoles durante algún momento de sus vidas, y en aquella época, José de Ribera, Massimo Stanzione, y Domenichino estaban trabajando allí y más tarde, Giovanni Lanfranco y muchos otros acudirían a esta ciudad.

El debut napolitano de Artemisia está representado por la Anunciación en el Museo de Capodimonte. Permaneció en Nápoles durante el resto de su carrera con la excepción de su breve estancia en Londres y algún otro viaje. Nápoles (para constante lamento por Roma) representó para Artemisia una especie de segunda patria donde ocuparse de su familia (ambas hijas se casaron en Nápoles, con dote propia). Recibió muchas pruebas de la gran estima en la que se la tenía, y estuvo en buenas relaciones con el virrey, el Duque de Alcalá. Tuvo relaciones de intercambio con sus pares y con los mayores artistas que allí estaban, comenzando por Massimo Stanzione, con quien, según el escritor del siglo XVIII Bernardo de' Dominici, comenzó una colaboración artística basada en una auténtica amistad y parecidos artísticos.

En Nápoles, por primera vez, Artemisia empezó a trabajar en cuadros para una catedral, dedicados a San Gennaro nell'anfiteatro di Pozzuoli (San Jenaro en el anfiteatro de Pozzuoli) en Pozzuoli. Durante su primer periodo napolitano pintó Nascita di San Giovanni Battista (Nacimiento de san Juan Bautista) que se conserva en el Museo del Prado de Madrid, y Corisca e il satiro (Corisca y el sátiro), en una colección privada. En estas pinturas Artemisia demuestra nuevamente su capacidad de renovarse según los gustos artísticos de su tiempo y de manejar diferentes temas, en lugar de las usuales Judith, Susana, Betsabé, y Magdalena penitente, por las que ya era conocida.

En 1638 Artemisia se reunió con su padre en Londres en la corte de Carlos I de Inglaterra, donde Orazio se convirtió en pintor cortesano y recibió el importante encargo de decorar un techo (alegoría del Trionfo della pace e delle Arti [Triunfo de la paz y de las artes]) en la Casa delle Delizie de la reina Enriqueta María de Francia en Greenwich. El padre y la hija estaban una vez más trabajando juntos, aunque ayudar a su padre probablemente no fuera su única razón para viajar a Londres: Carlos I la había llamado a su corte, y no era posible rechazarlo. Este rey era un coleccionista fanático, dispuesto a arruinar las finanzas públicas para satisfacer sus deseos artísticos. La fama de Artemisia probablemente lo intrigase, y no es una coincidencia que su colección incluyera un cuadro muy sugerente, el Autoritratto in veste di Pittura ("Autorretrato como la Alegoría de la Pintura").

Orazio murió repentinamente, cuidado por su hija, en 1639. Artemisia tuvo que cumplir sus propios encargos después de la muerte de su padre, aunque no hay obras que puedan asignarse con certeza a este periodo. Se sabe que Artemisia ya había abandonado Inglaterra en 1642, cuando se producían las primeras escaramuzas de la guerra civil.

Segundo periodo napolitano [editar]

No se sabe mucho de sus movimientos posteriores. Se cree que partió definitivamente a Nápoles en 1642 donde pasó el resto de su vida. Los historiadores saben que en 1649 estaba de nuevo en la ciudad partenopea, en correspondencia con Don Antonio Ruffo de Sicilia quien se convirtió en su mentor y buen comitente durante su segundo periodo napolitano. La última carta conocida a su mentor data de 1650 y deja claro que ella estaba aún plenamente en activo.

Se pensó que Artemisia había muerto en 1653. Evidencias recientes, sin embargo, muestran que aún aceptaba encargos en 1654, aunque dependía cada vez más de su asistente, Onofrio Palumbo. Por lo tanto, puede especularse con su muerte en la devastadora plaga que asoló Nápoles en 1656 y virtualmente barrió a toda una generación de artistas napolitanos.

Algunas obras de este periodo son Susanna e i vecchioni (Susana y los viejos) hoy en Brno y Madonna e Bambino con rosario (Virgen con el Niño y un rosario) hoy en El Escorial.

Su tumba se encontraba en la iglesia de San Juan de los Florentinos de Nápoles, que fue destruida tras la Segunda Guerra Mundial. En su lápida estaba escrito HEIC ARTEMISIA.

Después de su muerte fue prácticamente olvidada.

Estilo y valoración [editar]

Artemisia Gentileschi está considerada como una de los primeros pintores barrocos, de los más completos de su generación, imponiéndose por su arte en una época en la que las mujeres pintoras no eran aceptadas fácilmente. Pintó cuadros históricos y religiosos en un momento en que estos temas heroicos eran considerados inadecuados para el espíritu femenino.

Retocó y modificó obras de su padre, dotándolas de un realismo que antes no tenían. Les añadió una atmósfera dramática, acentuando el claroscuro a la manera de Caravaggio, contribuyendo así a que este estilo madurase. Representa así un caravaggismo violento.

Judith y su doncella (1618-1619), Palazzo Pitti, Florencia.

Un ensayo de 1916 de Roberto Longhi, maestro de la crítica italiana, titulado Gentileschi padre e figlia (Gentileschi padre e hija) tuvo el mérito de llamar la atención de la crítica sobre la estatura artística de Artemisia Gentileschi en el ámbito de los caravaggistas en la primera mitad del siglo XVII. Longhi emite, al tratar sobre Artemisia, en un tono involuntariamente misógino, el siguiente juicio: «la única mujer en Italia que alguna vez supo algo sobre pintura, colorido, empaste y otros fundamentos».

En el análisis efectuado del cuadro más célebre de Artemisia, la Judith decapitando a Holofernes de los Uffizi, Longhi escribió:

¿Quién pensaría de hecho que sobre un lienzo estudiado de candor y sombras valiosas dignas de un Vermeer una generosidad natural, pudiera acontecer una matanza tan brutal y sangrienta? [...] pero - es lógico decirlo - ¡esta es una mujer terrible! ¿Una mujer pintó todo esto?

Y añadía:

... No hay nada sádico aquí, en lugar de ello lo que más impresiona es la impasibilidad de la pintora, que fue incluso capaz de darse cuenta de cómo la sangre, al chorrear violentamente, ¡podía decorar con dos líneas de gotas al vuelo la zona central! ¡Increíble, os digo! Y también por favor ¡den a la Sra. Schiattesi - el nombre de casada de Artemisia - la oportunidad de elegir el puño de la espada! Al final, ¿no creen que el único propósito de Judith es apartarse todo lo posible para evitar que la sangre pueda manchar su novísimo vestido de seda amarilla? Pensemos, de todas formas, que ese es un vestido de Casa Gentileschi, el guardarropa más refinado de la Europa del siglo XVII, después de Van Dyck.
Roberto Longhi, Gentileschi padre e figlia, 1916

El análisis de la pintura subraya, de modo ejemplar, lo que significaba saber «de pintura, y de color y de empaste»: se evocan los colores llamativos de la paleta de Artemisia, la luminiscencia de seda de los vestidos (con ese amarillo inconfundible de la autora), la atención perfeccionista por la realidad de las joyas y de las armas.

El interés por la figura artística de Artemisia, que permaneció inexplicablemente débil a pesar de la lectura dada por Longhi, recibió un fuerte impulso gracias a los estudios en clave feminista, que eficazmente subrayaron su sufrimiento por la violación y maltrato posterior, lo que determinaría la fuerza expresiva que asume su lenguaje pictórico cuando el sujeto representado eran sus heroínas bíblicas, que siempre parecen querer manifestar su rebelión contra las condiciones a las que les condenaba su sexo.

En un artículo del catálogo de la exposición «Orazio e Artemisia Gentileschi» que tuvo lugar en Roma en 2001 (y después en Nueva York), Judith W. Mann se distancia, mostrando los límites de una lectura en clave estrechamente feminista:

Semejante opinión presupone que todo el potencial creativo de Artemisia es sólo sobre mujeres fuertes y capaces, hasta el punto de que parece imposible imaginarla ocupada en imágenes religiosas convencionales, como una Virgen María con Niño o una virgen que acoge sumisamente la Anunciación; y además se dice que la artista rehusó modificar su interpretación personal de esos temas para acomodarse a las preferencias de un cliente compuesto básicamente por hombres. El estereotipo causa un doble efecto restrictivo: induce a los críticos a dudar la atribución de aquellas pinturas que no se corresponden con el modelo preestablecido, y a atribuir un valor inferior a aquellos cuadros que no cumplen con el cliché.

La crítica más reciente, comenzando por la difícil reconstrucción del catálogo total de los Gentileschi, intenta dar una lectura menos restrictiva de la carrera de Artemisia, colocándola más apropiadamente en el contexto de los diferentes ambientes artísticos en los que la pintora participó activamente. Una lectura semejante restablece a Artemisia como una artista que luchó con determinación, usando el arma de su personalidad y de sus cualidades artísticas, contra los prejuicios expresados en contra de las mujeres pintoras; consiguió ingresar productivamente en el círculo de los pintores más respetados de su época, abarcando una gama de géneros pictóricos que fue probablemente más amplia y variada que cuanto digan hoy las telas atribuidas a Artemisia.

Artemisia y las pintoras contemporáneas [editar]

Para una mujer a comienzos del siglo XVII, ser pintora como Artemisia era una elección inusual y difícil, pero no excepcional. Antes de Artemisia, a finales del XVI y comienzos del XVII, otras pintoras tuvieron carreras exitosas. Pueden mencionarse:

Otras pintoras comenzaron su carrera mientras Artemisia aún vivía. Juzgadas por sus méritos artísticos, puede cuestionarse la afirmación de Longhi de que Artemisia fue "la única mujer en Italia que supo algo sobre pintura". No cabe duda, sin embargo, de que Artemisia sigue siendo una de las más consideradas artistas femeninas, y finalmente ha ocupado su lugar entre los grandes artistas del periodo barroco.

Artemisia y la cultura popular [editar]

Hay todavía, sea en el arte de Artemisia, sea en su biografía, algo que la hace especialmente fascinante y que despierta el interés de algunos escritores y, no por casualidad, de algunas escritoras.

La primera escritora que decidió componer una novela en torno a la figura de Artemisia, fue Anna Banti, la mujer de Roberto Longhi. Su primer borrador del texto, en forma manuscrita, data de 1944, pero se perdió en el trascurso de las vicisitudes bélicas. La decisión de volver al libro, titulado Artemisia, escribiéndolo de forma diferente, la tomó tres años más tarde. Anna Banti se pone en su nueva novela a dialogar con la pintora, en forma de un "diario abierto", en el que busca - en paralelo al relato de la adolescencia y madurez de Artemisia - explicarse a sí misma la fascinación que siente, y la necesidad que debió sentir de dialogar, de mujer a mujer, sobre las límpidas, aunque apasionadas, consideraciones artísticas de las que tantas veces habría hablado con Roberto Longhi. En España, Artemisia se publicó por Ediciones Cátedra, S.A. en 1992; la ha reeditado en 2008 la editorial Alfabia, con un ensayo introductorio de Susan Sontag.

Más de cincuenta años más tarde, en 1999, la escritora francesa Alexandra Lapierre afronta, de nuevo con una novela, la fascinación enigmática de la vida de Artemisia, y lo hace a partir de un estudio extremadamente escrupuloso de la biografía y del contexto histórico que le sirve de fondo. El análisis psicológico que se lee entre líneas, para comprender la relación entre Artemisia mujer y Artemisia pintora, acaba por utilizar, como un Leitmotiv, la relación, hecha de un afecto que encuentra difícil expresarse y de una rivalidad profesional latente - entre padre e hija. Esta novela, con el título de Artemisia, ha sido editada en 1999 por Editorial Planeta, S.A. y por Planeta DeAgostini en 2000 y 2006.

Artemisia, y más específicamente su cuadro Judith decapitando a Holofernes, son mencionados en la obra de Wendy Wasserstein del año 1988 The Heidi Chronicles, donde el personaje principal, Heidi imparte clases sobre ellas como parte de su curso de historia del arte sobre pintoras. Al final de la obra, Heidi adopta a una hija a la que llama Judy, que es al menos una referencia parcial a la pintura.

En 1989 publicó Maria Àngels Anglada su novela Artemisia, sobre esta misma figura; posteriormente se ha reeditado en 1995 y en 1999.

La dramaturga canadiense Sally Clark escribió una obra de teatro basada en los acontecimientos que llevaron al rapto, así como los posteriores. "Life Without Instruction" fue un encargo del Teatro Nightwood en 1988. Se trabajó en 1990, bajo la dirección de Kate Lushington y Jackie Maxwell. "Life Without Instruction" se estrenó en el Teatro Plus de Toronto el 2 de agosto de 1991.

Cabe mencionar, finalmente, entre las obras publicadas en España, Artemisia Gentileschi, de Rauda Jamis, Circe Ediciones, S.A., 1998.

De más reciente aparición es la novela de Susan Vreeland titulada The Passion of Artemisa (en España, La pasión de Artemisia, 2006), que vuelve a hacer una lectura feminista de su obra, y parece que quiere aprovecharse del reciente éxito de las novelas históricas sobre una obra de arte y su autor.

Discutibles, por las mismas razones, son los resultados alcanzados por la cineasta francesa Agnès Merlet, con su película Artemisia (1997), protagonizada por Valentina Cervi. Se basa sólo en parte en la vida de la pintora, pero se representa de forma inapropiada la relación entre Tassi y Artemisia como un apasionado romance en lugar de una violación.

Dentro del género documental, ya se había rodado en 1992, Artemisia, producción canadiense para televisión.

Principales obras [editar]

Autorretrato como mártir, Colección privada
  • Autoritratto come martire, Colección privada, h. 1615
  • Allegoria dell'Inclinazione, Casa Buonarroti, Florencia, 1615-16
  • Maddalena penitente, Colección privada (ya Marc A. Seidner Collection, Los Ángeles), h. 1615-16
  • La Conversione della Maddalena, Galleria Palatina, Palacio Pitti, Florencia, 1615-16
  • Autoritratto come suonatrice di liuto, Curtis Galleries, Minneapolis, h. 1615-17
  • Giuditta con la sua ancella, Galleria Palatina, Palacio Pitti, Florencia, 1618-19
  • Santa Caterina di Alessandria, Galleria degli Uffizi, Florencia, h. 1618-19
  • Giaele e Sisara, Museo de Bellas Artes, Budapest, 1620
  • Cleopatra, Collezione della Fondazione Cavallini-Sgarbi, Ferrara, h. 1620
  • Allegoria della Pittura Museo de Tessé, Le Mans, 1620-30
  • Giuditta che decapita Oloferne, Uffizi, Florencia, h. 1620
  • Santa Cecilia, Galería Spada, Roma, h. 1620
  • Cleopatra, Col. Amedeo Morandorri, Milán, 1621-22 (considerado por algunos estudiosos como obra de su padre)
Nacimiento de san Juan Bautista, Museo del Prado, Madrid.


Refrescando mi información sobre Rosalía de Castro, me topé con una interesante conferencia titulada “Sexismo en el lenguaje: apuntes básicos”, de la profesora de Lengua castellana y Literatura Teresa Meana Suárez, que da cuenta, entre otras cuestiones, de las dificultades que las mujeres escritoras encuentran en su labor creadora. En ella encontramos algunas reflexiones de conocidas escritoras y algunas de las penalidades por las que pasaron, entre otras, Virginia Woolf, Jane Austen, Charlotte Brönte, María Moliner, la propia Rosalía

La conferencia termina con un dato del año 2000 que, por lo que he podido comprobar en las actuales listas editoriales, no anda hoy día con demasiada diferencia: en España los libros publicados que están escritos por mujeres rondan el diez por ciento. Y aunque probablemente algunos de los ejemplos que leemos a continuación ya están en parte superados, al menos en algunas casas de algunos países del denominado primer mundo, el dato da para pensar… y queda mucho camino por recorrer.

Históricamente el escribir ha sido visto en demasiadas ocasiones como una práctica inútil para las mujeres y como la usurpación de un derecho que no les pertenece. Yadira Calvo, filóloga y ensayista costarricense, en A la mujer por la palabra, cuenta la historia de Charlotte Brönte poniendo a un lado el manuscrito de Jane Eyre para pelar papas. La de Jane Austen escondiendo los papeles cada vez que entraba alguien por la vergüenza de que la vieran escribir.